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Los primeros discos duros internos comenzaron a aparecer allá por la década de los 60, cuando IBM los usó por primera vez en aquellos aparatosos ordenadores de la época. El primer modelo, llevaba 50 placas y medía 61 cms de diámetro e iba introducido en una caja metálica del tamaño de un frigorífico. Costaba 10000 dólares y era capaz de almacenar 5Mb.

Sorprendente, ¿Verdad? Más aún si lo comparamos con la actualidad, en el que los discos duros apenas ocupan 3,5" y los podemos encontrar por aproximadamente 100€.

Los discos duros internos HDD son un trabajo de ingeniería admirable. Y se encuentran en muchos de los dispositivos de la actualidad, desde televisiones, ordenadores, móviles, tablets, etc., Los discos duros internos están pensados para que podamos guardar todo lo que necesitemos en ellos, desde fotos, música, videos, documentos de texto o nuestros videojuegos preferidos.

Tanto si necesitas actualizar tu disco duro como si estás montando un PC de cero, en Ibertrónica tenemos lo que buscas. En nuestro catálogo podrás encontrar discos duros internos de 1tb, discos duros internos de 2tb, discos duros SSD y discos duros HDD. Nuestro objetivo es que encuentres con facilidad lo que buscas y que no te arrepientas de tu compra.

Antes de comprar un disco duro interno, deberías tener en cuenta una serie de factores como los que te exponemos a continuación:

Capacidad

Los discos duros ofrecen un rango enorme en cuanto a almacenamiento y cada vez aumenta creciendo a la par que las necesidades de los consumidores. Este factor depende más de ti que de cualquier otra cosa, la cantidad de espacio necesaria que cada persona o negocio necesita varía dependiendo de a lo que se dedique.

Por ejemplo, los discos duros internos de más de 3Tb suelen estar pensados para su uso en NAS. Su precio es considerablemente mayor, aunque a más capacidad más rentable sale el ratio euro por giga.

RPM

Las Revoluciones Por Minuto miden la velocidad a la que giran los discos duros HDD y en consecuencia a la velocidad a la que son capaces de leer y escribir los datos. Los discos duros internos con mucho almacenamiento pensados para NAS tienen velocidades más lentas porque lo buscan es la fiabilidad por encima del rendimiento. Mientras que si buscamos un disco duro HDD para gaming los podemos encontrar de 7200 RPM.

Cache

También llamado cache buffer, este tipo de memoria viene separada de la capacidad del HDD. Es un chip microcontrolador dentro del disco duro que funciona de manera parecida a una memoria del sistema. Facilita que los datos pasen a través de las placas para acceder con facilidad a los distintos bloques de memoria. Cuanta más cache tenga el disco duro menos tardará en iniciar las aplicaciones de tu ordenador.

¿Están los discos duros HDD obsoletos?

Algunas personas piensan que la era de los discos duros HDD está llegando a su fin, pero de momento siguen igual de vivos que siempre, ya que todavía tienen algunas ventajas con respecto a los discos duros SSD. Por ejemplo, tanto su tamaño de almacenamiento como su precio siguen siendo mejores que los actuales SSD. Además, su vida útil es mayor.
Si andamos cortos de presupuesto, una buena solución puede ser instalar el sistema operativo dentro de del disco duro SSD de unos 120 Gb y el resto de aplicaciones que no usamos tanto en un disco duro HDD. Con esto tendremos una velocidad de arranque del SO muy buena sin habernos gastado una barbaridad en comprar un disco duro SSD de gran capacidad.

3,5 pulgadas para PC de sobremesa o 2,5 pulgadas para portátiles

El estándar para las bahías de los discos duros internos es 3,5 pulgadas, pero con la introducción de los discos duros SSD se está popularizando cada vez más las bahías de 2,5 pulgadas. Si hablamos de portátiles el factor de forma más habitual es el de 2,5 pulgadas, por razones evidentes.

Interfaz bus SATA

Los discos duros se conectan a la placa base a través de cables SATA. Esta interfaz SATA ha ido mejorando en cuanto a velocidad según han ido llegando nuevas generaciones. Actualmente, los SATA III transfieren datos a una velocidad de 6 Gb/s y los SATA II a 3 Gb/s.

Interfaz bus SAS

La interfaz SAS está diseñada para equipos que necesitan una transferencia rápida y con backups a gran escala como pueden ser los servidores NAS. Están pensados más para empresas y transfieren los datos más rápidamente que los SATA. Suelen ser Hot-Swap para poder cambiarlos sin necesidad de apagar el equipo.

Los discos duros SSD (Solid State Drive), son la tecnología más puntera del momento y la que se está convirtiendo en el estándar en la actualidad. Mejoran con creces a los antiguos discos duros HDD, pues son mucho más pequeños, ligeros y tienen una velocidad de carga muy superior. Son los más recomendados para instalar el sistema operativo en ellos, ya que agiliza una barbaridad el inicio del mismo, en tan sólo unos segundos nuestro ordenador estará encendido, ahorrándonos una cantidad de tiempo considerable, algo que no le sobra a nadie.
Si tenemos presupuesto suficiente, es más que recomendable elegir un disco duro SSD sobre un disco duro HDD, ya que mejora el rendimiento de nuestro ordenador con creces. De todas formas, no son excluyentes, podemos tener un disco duro SSD de menor tamaño para el SO y un disco duro HDD para el resto de aplicaciones que no necesitan de una carga tan rápida.

¿Qué es un disco duro SSD?

Aunque ambos tipos de discos duros sirven para el mismo propósito, la diferencia entre ambos es abismal. Los discos duros HDD tienen partes mecánicas que se mueven, por lo que la temperatura que alcanzan es mayor debido a la fricción. Los SSD, por el contrario, son sólidos como su propio nombre indica. Los circuitos integrados utilizan una memoria semiconductora que funciona como disco duro, usando una memoria flash en lugar de tener que escribir y leer los datos como hacen los HDD. Como ya hemos comentado, los discos duros SSD son mucho más rápidos que sus compañeros, sus tiempos de carga son menores y, al no contar con partes mecánicas, no necesitan recambios y son mucho más silenciosos que los HDD.

Beneficios de un disco duro SSD

Los beneficios de un disco duro SSD son innegables, como vas a poder ver a continuación:
- Su tamaño es menor que el de un disco duro HDD, lo que nos permite aprovechar mucho mejor el espacio de la caja.
- No tiene partes mecánicas, lo que hace que se caliente mucho menos, mejorando la temperatura de todo el equipo y que tengamos que preocuparnos menos por él.
- La velocidad de carga es mucho menor, lo que nos ahorra muchísimo tiempo.

Tipos de SSD

Los discos duros SSD existen en muchos tipos de capacidades. Desde discos duros interno de 1tb o discos duros internos de 2tb a discos más humildes de 120gb. Algunos cuentan con su propio software para mejorar su calidad de transmisión de datos o que se adapten mejor a la manera que tenemos de gestionar la memoria.

Existen también discos duros pensados especialmente para los negocios como puede ser el Disco duro de 10Tb Seagate Barracuda Pro 3.5 que ofrece un almacenamiento extraordinario para empresas que lo necesiten.

Podemos encontrar discos duros híbridos que usan tecnología SSD y la HDD. Mezclando las ventajas de ambos, un mayor almacenamiento gracias a la parte de disco duro tradicional combinado con la extraordinaria velocidad que ofrecen los discos duros SSD.